4º Misterio
|
En este misterio le pedimos a Jesús que
bendiga nuestros ojos, para mirar a
nuestros hermanos con su mirada
|
|
Reflexión:
Cuando
te estabas gestando en el vientre materno,
Dios iba formando todo tu cuerpo con amor y de
manera particular tus ojos, pues ellos te
ayudarían a contemplar la creación, a mirar
por donde caminar y a descubrir las
particularidades de los rostros de cada
persona.
Por medio de tus ojos,
puedes transmitir a quien a ti se acerca, el
amor y la aceptación, o por el contrario,
puedes decirle que no le quieres y que lo
rechazas.
Sin embargo, si Dios te
ha dado los ojos, es para que mires a tus
hermanos y hermanas, como él los mira. Él
sabe ver lo bueno que hay en ti y presta más
atención a lo positivo que a lo negativo.
En cambio el demonio,
trata de resaltar lo negativo, tus pecados y
defectos, para así desanimarte.
Por lo cual deberías
imitar a Jesús en la manera de ver a cada
persona y pedirle la gracia de que te preste
sus ojos y su manera de mirar.
No lo dudes, si le
entregas tu mirada interior y exterior, el
Espíritu Santo la dulcificará, te embellecerá
y con solo una mirada de amor, estarás
sembrando bendiciones en aquellas personas que
están junto a ti.
Pide y decídete:
Hoy y cada día que cada persona que Dios ponga
frente a ti, se sienta abrazada y bendecida
por tus miradas de amor y de aceptación.
Que puedas descubrir a Cristo, presente en
cada persona de esta tierra.
Dice la Palabra de Dios:
“Tener amor
es saber soportar; es ser bondadoso; es no
tener envidia, ni ser presumido, ni orgulloso,
ni grosero, ni egoísta; es no enojarse ni
guardar rencor; es no alegrarse de las
injusticias, sino de la verdad. Tener amor es
sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo,
soportarlo todo.” (1 Cor. 13:4 -7)
También: “Te pido que todos ellos
estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí
y yo en ti, también ellos estén en nosotros,
para que el mundo crea que tú me enviaste.”
(Jn. 17:21)
Y también: “Dios no mira como mira el
hombre; porque el hombre ve las apariencias,
pero Dios ve el corazón". (1 Sam. 16,7)
Dice San Pío de Pieltrecina:
Faltar a la caridad es como herir a Dios en la
pupila de sus ojos. ¿Hay algo más delicado que
la pupila del ojo?
Padre Nuestro
- Bendice mis ojos, para que vea de cada persona lo mejor. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mis ojos, para que aprenda a mirar con misericordia los defectos de mi prójimo. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mis ojos, para que pueda descubrir las virtudes y talentos de cada persona. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mis ojos, para que sepa cerrarlos a aquellos comportamientos que pudiesen fastidiarme. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mi mirada, para que transmita tu amor. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mi mirada, para que transmita tu aceptación. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mi mirada, para que transmita tu alegría. – Bendíceme Señor.
Ave María
- Bendice mi mirada, para que transmita tu paz. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mi mirada, para que transmita tu aliento y fortaleza. – Bendíceme Señor.
Ave María…
- Bendice mi mirada, para que transmita tu amistad. – Bendíceme Señor.
Ave María…
Gloria…
Jaculatoria:
“Señor Jesús, por el poder de tus benditos
ojos, guíame cada día de mi vida, para que con
solo mirar a mis hermanos, pueda transmitirles
tu amor.”
Oración:
“Señor
Jesús, perdóname por las veces que he mirado a
alguien de mala manera. Perdóname por las
veces que pude darle vuelta la cara, negarle
el saludo o la sonrisa que, al menos por
obligación le debo a cada hijo tuyo.
Sana Señor a esos
hermanos o hermanas de las secuelas que este
comportamiento pudo haberles dejado y sáname
también a mí, pues cada vez que miro sin amor,
tú sientes un profundo dolor en tu corazón, al
ver el daño que yo mismo me estoy produciendo.
Libera mis ojos de
toda mirada ociosa, de toda mirada que pueda
ensuciar o dañar mi corazón.
A partir de hoy Señor,
cada mañana quiero consagrarte mis ojos, para
que ya no sean míos, sino tuyos y así tus
miradas en mi producirán todo el bien para el
cual mis ojos han sido creados.
Te alabo y te
glorifico Señor por tu mirada puesta en mí y
por el don de los ojos renovados por tu Santo
Espíritu. Amén”.
La persona que no
tiene un corazón caritativo padece del peor de
los males cardiacos.
Autor anónimo
AMENSE LOS UNOS A LOS OTROS..
ResponderEliminar