miércoles, 16 de febrero de 2011

OREMOS PARA BENDECIR Y SER BENDECIDOS III MISTERIO

3º Misterio
En este misterio le pedimos a Jesús que imponga espiritualmente sus manos sobre nuestros labios y nuestros oídos y nos libere de participar de aquellas conversaciones que nos llevan a hablar de los defectos u errores de los demás. 
Reflexión:
Cuando Dios te soñó y te creó, te diseñó con oídos y labios, para que lleno tu corazón de su amor  y de los conocimientos que vienen de lo alto, lo pudieses transmitir con palabras y gestos a todos tus hermanos. 
Sin embargo, Satanás con su astucia sabe como contaminar lo más bello, y corromper lo más sagrado, por lo cual al no poder anular nuestra audición y nuestra voz ha querido contaminarlas, deformando el proyecto divino para la comunicación entre las personas. 
Cada vez que prestamos nuestros oídos a las criticas y a las murmuraciones, sean sobre hechos reales o no, perdemos algo de la presencia de Dios y de la paz interior que de él procede.  Cada vez que de nuestros labios sale alguna palabra en contra del hermano y ensucia su buen nombre o lo hiere, entonces estamos hiriendo al mismo Jesucristo, y renovando de algún modo el dolor de la crucifixión.  
Pero no debe ser así, pues cada palabra queda escrita en el pensamiento de Dios y Dios nos ha enseñado por medio de Santiago que: Si alguien cree que es un hombre religioso, pero no domina su lengua, se engaña a sí mismo y su religiosidad es vacía”. (Stgo. 1,26-27). 
Pide y decídete:
Hoy y cada día a
comenzar de nuevo, tomando conciencia de que puedes cambiar tu modo de comunicarte con los demás; también trayendo luz y corrigiendo con amor a quienes quieran contaminar tu corazón por medio de la crítica y el pesimismo.
Dice la Palabra de Dios:
“Yo les digo que en el día del juicio todos tendrán que dar cuenta de cualquier palabra inútil que hayan pronunciado.  Pues por tus propias palabras serás juzgado, y declarado inocente o culpable." (Mt. 12:36-37) 
Y también:
"Quien quiera amar la vida y pasar días felices, cuide su lengua de hablar mal”
1Pe. 3:10 
Dice S. Josemaría Escrivá de Balaguer:
         “No hagas crítica negativa: cuando no puedes alabar, cállate.”
Padre Nuestro
  1. De oír  o de pronunciar palabras de crítica en contra del hermano. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De oír o de pronunciar palabras que generan pesimismo y desesperanza. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De pronunciar palabras que contienen ironía. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De pronunciar palabras que manchan el buen nombre de otras personas. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De pronunciar palabras que tienden a manifestar los defectos del hermano. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De pronunciar juicios temerarios en contra del prójimo. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De pronunciar palabras punzantes o agresivas. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De pronunciar palabras con tono de superioridad o de desprecio. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De no dar testimonio en las conversaciones a quienes tienen poca fe. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De todo pecado en el hablar. – Libérame Señor.
Ave María…
Gloria…
Jaculatoria: “Señor por el poder de tus benditos labios y oídos y por cada palabra que pronunciaste en tu vida terrena, edúcame para que reciba de tu santo Espíritu un nuevo modo de oír y de hablar.”
Oración:
            “Señor Jesús, perdóname por las veces que he propiciado conversaciones que no venían de tu Santo Espíritu.  Solo tú conoces el daño que esas palabras pudieron haber producido en mí, en las personas a quien se lo conté, a la persona de quien hablé y también a tu cuerpo místico.  Lamento no poder volver el tiempo atrás para juntar las palabras soltadas al aire.  Pero Señor, a partir de hoy te pido junto al salmista que coloques, una guardia en mi boca, un centinela a la puerta de mis labios. (Sal. 140,3)
Que sepa descubrir cuando el maligno se acerca a contaminar mis oídos y mi corazón por medio del  que critica o de quien está enfermo de negatividad y pesimismo.   Que yo pueda ayudarlo a adquirir un nuevo modo de pensar y de hablar desde mi discreción,  valentía,  prudencia y ejemplo.
Que el mal ya no tenga espacio en mis conversaciones, y que tus Ángeles y Tu mismo se alegren en todas la charlas que de ahora en adelante he de tener. Amén”.
 La murmuración es roña que ensucia y entorpece el apostolado. —Va contra la caridad, resta fuerzas, quita la paz, y hace perder la unión con Dios.
S.  Escrivá de Balaguer

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