martes, 15 de febrero de 2011

OREMOS PARA BENDECIR Y SER BENDECIDOS II MISTERIO

2º Misterio
En este misterio le pedimos a Jesús que imponga espiritualmente sus manos sobre nuestro corazón y nos libere de aquellos sentimientos hacia nuestros hermanos que van en contra de su Divino Corazón.
Reflexión:
Hermano o hermana, tu corazón es tan hermoso, y Dios lo ama tanto, que ha querido hacer de él templo de su Santo Espíritu.  
Cuando tu corazón se llena de amor, de perdón y de misericordia, se transforma en un cielo, en el cual Dios gusta de morar. 
Sin embargo, eso también lo sabe Satanás, por eso hace todo lo posible para llenar poco a poco tu corazón de enojo, mal humor, antipatías, prejuicios y resentimientos.  Una vez que logra introducir cualquiera de estas emociones oscuras, el Espíritu Santo se entristece y debe marcharse, pues su santidad no le permite habitar junto a esos malos sentimientos.  Entonces el diablo ya tiene, por medio de esas emociones, la llave para entrar todas las veces que quiera, y producir todo el daño que desee.
Tú podrás seguir orando, cantando y sirviendo, pero ya no lo harás con la unción de Dios, pues el maligno será el dueño de ese corazón resentido. 
En el corazón misericordioso de Cristo, solo hay lugar para quien no deja a ningún hermano o hermana afuera del propio corazón. 
Por eso tu combate no es contra los demás, sino contra la cizaña de división que durante la noche el maligno haya sembrado en tu corazón.
Pide y decídete: A partir de este momento, de entrar en combate espiritual contra cualquier sentimiento que te impide amar y abrazar a todas y a cada una de las personas que están cerca de ti
Dice la Palabra de Dios:
“Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores”.
Rom 5:8
Y también: “Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos.  Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor.”  Rom 12:10-11
Dice san Pío de Pieltrecina:
        “La caridad es la medida con la que el Señor nos juzgará a todos.”  
Padre Nuestro
  1. De los sentimientos hacia el hermano, que manchan mi corazón. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos que nos llevan a desvalorizar al hermano. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos que nos llevan a rechazar al hermano que piensa diferente. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos de autocompasión y susceptibilidad que me llevan a sentirme ofendido por lo que hizo o dijo el hermano. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos que nos llevan a desear el mal a nuestros hermanos. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos de querer manejar la vida de los otros. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos con los cuales el maligno quiere dividirnos. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos negativos, que en nuestra familia se repiten en las diversas generaciones. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los sentimientos enfermizos que nos roban la paz de Dios y destruyen la vida comunitaria. – Libérame Señor.
Ave María…
  1. De los resentimientos producidos a lo largo de la vida. – Libérame Señor.
Ave María…
 Gloria…
Jaculatoria:
“Por el poder de la Santa Llaga, provocada en tu Divino Corazón por medio de la lanza.  Libérame y sáname Señor”.
 Oración:
“Señor Jesús, perdóname por las veces que he dado espacio en el santuario de mi corazón a las sombras de oscuridad que astutamente Satanás fue proyectando en mi alma y que me llevaron a cerrar las puertas de mi corazón a… (Nombre al hermano y bendígalo).  
Con la Sangre y el agua que brotaron de tu pecho, sella mi corazón y todo las dimensiones del nivel emocional, para que de ahora en adelante, no me quiera justificar a mi mismo, y que estando alerta, tenga la valentía de reconocer los sentimientos negativos que se producen por las heridas de mi historia que aun no han sido sanadas y de las cuales se aprovecha el maligno.  Que pueda rechazar todo sentimiento de antipatía por medio del poder de la oración y de la verdadera caridad.  Amén”.
Nos ha tocado la mejor herencia:
la perla de la caridad.
San Camilo

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