TRES ENSEÑANZAS DE SANTA TERESA DE JESÚS SOBRE LA ORACIÓN
de Silvio José Báez, el Martes, 09 de noviembre de 2010 a las 9:12
La oración para Santa Teresa de Jesús es ante todo una experiencia del amor del Señor, una experiencia de gratuidad en la que el hombre se reconoce amado y buscado por Dios, envuelto en un amor y en una cercanía incomprensibles. La oración más que trabajo intelectual es experiencia de un amor. Santa Teresa está convencida de que en la oración "la cosa no está en pensar mucho sino en amar mucho”. El amor hace que la oración sea cada vez más sencilla: orar es "estar con Él", es "mirarle que nos mira". Orar es encuentro, mirada, escucha, diálogo amistoso con el Señor que nos llama, nos espera y nos ama.
b) La oración es una atalaya adonde se ven verdades”
Una atalaya es un lugar alto para ver con más amplitud. Orar es como subirse a una atalaya. Es ver desde Dios. Es ver mejor y tomar distancia de la realidad. Para Teresa de Jesús orar es ante todo hacer experiencia de "la verdad". De la verdad que es Dios y de nuestra propia verdad. La oración es una especie de laboratorio en la que Teresa procesa la realidad que le rodea para descubrir la verdad. “En la oración entendía más mis faltas” confiesa ella. Esta intuición maravillosa nos recuerda que en la oración, a la luz del Señor, se discierne la propia vida con sus límites y esperanzas; al mismo tiempo se acoge la presencia y las exigencias de Dios en la vida cotidiana y en los acontecimientos de la historia.
c) “Para esto es la oración, hijas mías: para que nazcan siempre obras, obras”
La oración más auténtica es aquella que, en lenguaje teresiano, “deja mejores dejos”, es decir, la que produce mejores frutos en la vida. Santa Teresa enseña que no hay mejor crisol en el cual probar la autenticidad de la oración que la propia vida. El Dios que encuentro en la oración es el mismo Dios que me impulsa y fortalece para amar a los demás en la vida. La gratuidad del amor divino en la oración, la Palabra de Dios escuchada en la oración, son consuelo, luz y fuerza para cambiar la vida. La auténtica oración cristiana es la que produce obras de amor, la que transforma la vida, la que impulsa y dinamiza el trabajo evangelizador.
SILVIO JOSÉ BÁEZ, o.c.d.
Gracias por aportar a nuestra espiritualidad con sus comentarios y reflexiones... nos ayuda a crecer en amor ... amor a cristo y a nuestro projimo.
ResponderEliminarRealmente de los santos tenemos mucho que aprender. Te felicito...
ResponderEliminarAsi es amiga mucho que aprender que dura soy!
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