| alma llena de Dios, entregada y dirigida a El, podrá sentir con mucha fuerza el deseo de encumbrarse hacia EL y abrirse con gran confianza. Esto nos traerá otro beneficio, nos iremos acostumbrarnos a mantenernos en mejor estado de gracia, porque irremediablemente, ya no permitiremos que nuestra vida caiga y acepte malas acciones. En efecto, un corazón y alimentado del amor de Dios, solo hace cosas buenas, en cambio un alma influenciada por el mal, solo cosas malas. |
| Pero tenemos que tener mucho cuidado en jactarnos de que somos los preferidos de Dios por el solo hecho que hemos tomado la determinación de ser de El. Nunca debemos perder el temor de Dios, entonces a través de la oración no dejemos de rogar que nos instruya en todos, y que sea El que dirija nuestros pasos para no caer en errores. -- Los amigos viejos de Dios por maravilla faltan a Dios, porque están ya sobre todo lo que les puede hacer falta--. (San Juan de la Cruz AV) |
Un alma enamorada de Dios, esta permanentemente en oración. Pero al mismo tiempo estará expuesta a ser bombarda por mucha gente que no está interesada en Dios, y oirá cosas que pueden desconcertarle. Si eso nos sucede, mantengamos nuestro corazón puro y a solas con Dios, es decir no lo dejemos contaminar. -- El espíritu bien puro no se mezcla con extrañas advertencias ni humanos respetos, sino solo en soledad de todas las formas, interiormente, con sosiego--. (San
|
| En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesús quiere de vosotros" (1ª Tes.5, 18) Cada cual debe conocer cuales son sus formas de expresarse con Dios, es algo en lo cual no podemos intervenir. Los siguientes son consejos sencillos y pueden serles válidos para ir acostumbrándose a dirigirse a nuestro Padre. Bendigamos siempre a Dios. Si terminamos algo y nos ha resultado bien, "Bendito seas Señor. Estamos en peligro de caer en falta pidamos: "Sálvanos Señor, que nos hundimos". Estamos tomando un camino equivocado: Señor, se mi guía, oriéntame para no equivocarme de camino. No se donde acudir: Señor, que no me desorienten mis pasos. Si hemos faltado: "Señor, ten piedad". También, podemos pedir a María Santísima que nos socorra, recordando que una buena madre, jamás abandona a su hijo. María Madre de Dios, estuvo al pie de la Cruz. Todo esto, nos entrenará para acostumbrarnos a dialogar con Dios y será parte de nuestro aprendizaje en el camino de enamorar nuestra alma de Dios. El Señor les Bendiga Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |

EL ALMA ENAMORADA DE DIOS
ResponderEliminar