lunes, 22 de noviembre de 2010

Los Santos y la Union con Jesucristo.

"¿Qué son los santos cristianos de acuerdo a la Biblia?"

Respuesta:
La palabra “santo” viene de la palabra griega “hagios” que significa “consagrado a Dios, santo, sagrado, piadoso.” Casi siempre es usado en plural, “santos” “...Señor, he oído de muchos a cerca de este hombre, cuántos males ha hecho a Tus santos en Jerusalén.” (Hechos 9:13). “Aconteció que Pedro, visitando a todos, vino también a los santos que habitaban en Lida.” (Hechos 9:32) “lo cual también hice en Jerusalén. Yo encerré en cárceles a muchos de los santos,....” (Hechos 26:10). “Saludad a todos los santos en Cristo Jesús.” (Filipenses 4:21). En la Escritura hay 68 usos del plural de “santo.”

La idea de la palabra “santo” es un grupo de gente apartada para el Señor y Su reino. Hay tres referencias que aluden al carácter piadoso de los santos; “que la recibáis en el Señor, como es digno de los santos,..” (Romanos 16:2) “a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para edificación del cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:12) “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos” (Efesios 5:3).

Por lo tanto, bíblicamente hablando, los “santos” son el cuerpo de Cristo, los cristianos, la iglesia. Todos los cristianos son considerados santos. Todos los cristianos son santos... y al mismo tiempo son llamados a ser santos. 1 Corintios 1:2 dice claramente, “a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos...” Las palabras “santificados” y “santos” provienen de la misma raíz griega, como la palabra que es traducida comúnmente como “santos”. Los cristianos son santos, en virtud de su unión con Jesucristo. Los cristianos son llamados a ser santos, para que permitan que paulatinamente su vida se ajuste cada vez más a su posición en Cristo. Esta es la descripción bíblica y el llamado de los santos.

¿Qué entiende por “santos” la Iglesia Católica, en comparación con la enseñanza bíblica? No mucho. En la teología Romana Católica, los santos están en el cielo. En la Biblia, los santos están en la tierra. En la enseñanza Romana Católica, una persona no se convierte en santo, a menos que él/ella sea “beatificado” o “canonizado” por el Papa o un obispo prominente. En la Biblia, cualquiera que ha recibido a Jesucristo por la fe, es santo. En la práctica Romana Católica, los santos son reverenciados, se les reza y en algunos casos, son adorados. En la Biblia, los santos son llamados a reverenciar, adorar y orar únicamente a Dios.

sábado, 20 de noviembre de 2010

ESPIRITUALIDAD DE SAN FRANCISCO DE ASIS

San Francisco y su mensaje mantienen una actualidad sorprendente, capaz de despertar simpatías y acogida en todas las culturas. Francisco está más vivo que nunca e interpela a los hombres de hoy. ¿Y de que manera?. Su vida nos enseña a evitar el consumismo, a compartir, a ser portadores de paz, a respetar aquello creado. 
Cuando hablamos de Francisco de Asís, lo identificamos inmediatamente con la pobreza. Y es verdad. Francisco, un chico de la burguesía de Asís, descubre el Evangelio y quiere seguir al Cristo pobre. Pero para Francisco, la pobreza cristiana significa servicio y disponibilidad, especialmente para los más pobres. En aquel tiempo, los leprosos. Nos lo explica él mismo en su testamento: "El Señor me condujo ente los leprosos y con ellos hice misericordia, Y aquello que me había parecido amargo se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo".
No permitía recibir más limosna de la imprescindible. Decía: "Siempre he aceptado menos de lo que necesitaba, y esto lo hacía para no decepcionar a los más pobres. Hacer lo contrario sería cometer un hurto". Cuando Francisco veía un hombre con un vestido más pobre que el suyo, acto seguido le cambiaba la ropa.
Pero Francisco también era un hombre de paz. Poseía la paz de las bienaventuranzas. Cuando saludaba, deseaba a todos la Paz y el Bien. Predicaba la paz y deseaba que todos fueran capaces de perdonar a fin de disfrutar de ella. Estando enemistados el obispo y el alcalde de Asís, Francisco dijo a uno de los frailes: "Es una vergüenza para nosotros, siervos de Dios, que el obispo y el alcalde se odien de esta manera y que nadie no procure poner paz". Y como que Francisco estaba enfermo, envió a dos frailes a pedir al obispo y al alcalde que hicieran las paces para el bien del pueblo. Los dos se reconciliaron.
La creación era para Francisco el milagro del Dios Providente hacia las criaturas. Sería largo de enumerar los ejemplos de respeto y de amor que dio Francisco hacia aquello creado. Para expresar su amor compuso el "Cántico del Hermano Sol" que puede ser la plegaria del ecologista que tiene fe. Es una sinfonía de la creación, de la fraternidad universal. 
Pero la raíz de toda la espiritualidad de Francisco la encontramos en el descubrimiento que él hace de Dios como Padre. Escribe: "¡Oh, que glorioso es tener en el cielo un Padre santo y grande! Oh que santo y estimable es tener un hermano como nuestro Señor Jesucristo, que dio su vida por nosotros!. Dios es nuestro santísimo Padre: creador, redentor, consolador y Salvador nuestro".
A alabanza de Cristo. Amén
alma llena de Dios, entregada y dirigida a El, podrá sentir con mucha fuerza el deseo de encumbrarse hacia EL y abrirse con gran confianza. Esto nos traerá otro beneficio, nos iremos acostumbrarnos a mantenernos en mejor estado de gracia, porque irremediablemente, ya no permitiremos que nuestra vida caiga y acepte malas acciones. En efecto, un corazón y alimentado del amor de Dios, solo hace cosas buenas, en cambio un alma influenciada por el mal, solo cosas malas.

Pero tenemos que tener mucho cuidado en jactarnos de que somos los preferidos de Dios por el solo hecho que hemos tomado la determinación de ser de El. Nunca debemos perder el temor de Dios, entonces a través de la oración no dejemos de rogar que nos instruya en todos, y que sea El que dirija nuestros pasos para no caer en errores. -- Los amigos viejos de Dios por maravilla faltan a Dios, porque están ya sobre todo lo que les puede hacer falta--. (San Juan de la Cruz AV)
Un alma enamorada de Dios, esta permanentemente en oración. Pero al mismo tiempo estará expuesta a ser bombarda por mucha gente que no está interesada en Dios, y oirá cosas que pueden desconcertarle. Si eso nos sucede, mantengamos nuestro corazón puro y a solas con Dios, es decir no lo dejemos contaminar. -- El espíritu bien puro no se mezcla con extrañas advertencias ni humanos respetos, sino solo en soledad de todas las formas, interiormente, con sosiego--. (San
Pero ante todo, para enseñar al alma a enamorarse de Dios, le debemos enseñar que debe permanecer siempre humilde ante EL. El alma enamorada es alma blanda, mansa, humilde y paciente. (San Juan de la Cruz AV.29). Esto significa sentirse dependientes en todo de Dios y para todos los acontecimientos diarios, para cada una de nuestras necesidades. Por cuanto durante el día, desde el corazón del corazón, vayamos solicitando la asistencia de Dios y agradeciendo cuanto El hace por nosotros
Juan de la Cruz (AV 28)
En todo dad gracias, pues esto es lo que Dios en Cristo Jesús quiere de vosotros" (1ª Tes.5, 18)
Cada cual debe conocer cuales son sus formas de expresarse con Dios, es algo en lo cual no podemos intervenir. Los siguientes son consejos sencillos y pueden serles válidos para ir acostumbrándose a dirigirse a nuestro Padre. Bendigamos siempre a Dios. Si terminamos algo y nos ha resultado bien, "Bendito seas Señor. Estamos en peligro de caer en falta pidamos: "Sálvanos Señor, que nos hundimos". Estamos tomando un camino equivocado: Señor, se mi guía, oriéntame para no equivocarme de camino. No se donde acudir: Señor, que no me desorienten mis pasos. Si hemos faltado: "Señor, ten piedad". También, podemos pedir a María Santísima que nos socorra, recordando que una buena madre, jamás abandona a su hijo. María Madre de Dios, estuvo al pie de la Cruz. Todo esto, nos entrenará para acostumbrarnos a dialogar con Dios y será parte de nuestro aprendizaje en el camino de enamorar nuestra alma de Dios.
El Señor les Bendiga
Pedro Sergio Antonio Donoso Brant

viernes, 19 de noviembre de 2010

CONSEJOS DE LOS SANTOS Y LA ORACION

CONSEJOS DE LOS SANTOS SOBRE LA IMPORTANCIA DE LA ORACIÓN
SAN JUAN CRISÓSTOMO.- HA la oración debiéramos considerarla como el colmo y término de todos nuestros bienes... Ella es la que produce en vosotros una vida santa... El no amar la oración es locura, y el que vive sin ella está ya muerto y corrompido... No hay señal más clara para conocer la virtud de un hombre que el ver el aprecio que se le hace de la oración... Es una verdad de todos manifiesta, que sin la oración no se puede vivir virtualmente. Ella es la única arma que nos defiende por completo.
"La oración es la cabeza de todos los bienes y el fundamento y raíz de una vida provechosa. La oración fortalece nuestra vida y sin ella nada habría en nosotros de bueno y saludable. La oración es para el hombre lo que el agua es para las plantas, o, más bien, lo que el agua es para los peces...
"Aunque seas perro, si eres asiduo en la oración, serás preferido al hijo descuidado... No digas: Dios es mi enemigo y no me escuchará, porque si eres asiduo en la oración, pronto te dará respuesta, si ya no por ser su amigo, al menos por ser pertinaz... No digas: "Mucho he pecado y no puedo rogar a quien tengo irritado", porque no mira Dios la dignidad o merecimiento, sino a la intención... Pues cuando no le pedimos es cuando se aira: y cuando no le roga­mos es cuando se aparta de nosotros.
"Si a un hombre le pides continuamente se te tendrá por pesado y molesto; pero no es así Dios, el cual se molesta precisamente cuando no le pides, y si perseveras pidiendo, aún cuando inmediatamente no recibas, recibirás infaliblemente. Pues si encuentras la puerta cerrada, es justamente porque quiere obligarte a que llames, y si no te escucha en seguida es para que sigas pidiendo. Sigue, pues, pidiendo e infaliblemente recibirás". (Serm. sobre San Mateo). 
SAN HILARIO.-"Habiendo puesto Cristo Nuestro Señor leyes difíciles de cumplir luego, dio este consejo: "Pedid y recibiréis", para indicamos la manera de poderlas cumplir... La consecución de todas las gracias divinas, depende únicamente de la oración".
 SAN JOSE DE CALASANZ.- "Sin oración no se puede perseverar en el servicio de Dios... La oración es a manera de un canal por el que nos vienen todas las gracias... La oración es tan necesaria para el hombre interior como el alimento lo es para el hombre exterior". 
SAN PEDRO DE ALCANTARA.- "Sin la gracia de la oración es imposible mortificarla carne y aún mucho más mortificar el espíritu» 
SAN FRANCISCO DE SALES.- "No hay cosa que purifique más el entendimiento de ignorancias y la voluntad de afectos depravados que la oración" .
 SAN JUAN BERCHMANS.- "Toda apostasía en la religión tiene su origen en la falta de oración. Si hago bien mi oración, perseveraré en mi vocación."
 SAN LEONARDO DE PORTOMAURICIO.- "Tomad, pues, y conservad este importante consejo: Tened por día perdido aquél en el que no hacéis oración".
 SAN FELIPE NERI.- "La oración mental y el pecado no pueden estar juntos. Un hombre sin oración es como un animal sin razón".
 SAN ANTONIO MARIA CLARET.-:'La oración es el más rico y más necesario de todos los dones de Dios".
 SAN EFREN.- "No hay en la vida del hombre tesoro comparable a la oración".
 SAN NILO.- "No dará Dios la perseverancia, si no al que se la pida con perseverante oración".
 SAN AGUSTIN.- "SI QUIERES VIVIR CRISTIANAMENTE CON FACILIDAD, HAZ MUCHA ORACION Y LO CONSEGUIRAS”.
 SANTA TERESA DE JESUS.- "Como se haga la oración QUE ES LO MAS IMPORTANTE, no dejará de hacerse todo lo demás...
 «La oración es el camino real para el Cielo, y camino seguro.. No me parece es otra cosa perder el camino, sino dejar la oración...
 "Nadie puede hacerse a sí mismo mayor daño que dejar de tener oración...
 Las almas sin oración son como un cuerpo tullido que aunque tiene pies y manos no se puede menear... El que persevere en la oración, por más pecados y tentaciones y caídas que ponga el demonio, tengo por cierto que la sacará el Señor a puerto de luz".
 SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS,-"La oración y el sacrificio son mis armas invencibles; constituyen todas mis fuerzas, y sé por experiencia que conmueven los corazones mucho más que las palabras".
 Y termino recogiendo algunos pensamientos de la carta de LUCIA, la vidente de Fátima, a su sobrino el P. José: "Lo que te recomiendo, por encima e todo, es que te llegues al Sagrario y reces. En la ,ración fervorosa recibes la luz, la fuerza y la gracia que necesitas... Sigue este camino y verás que en la oración encontrarás más ciencia, más luz, más fuera, más gracia y virtud de lo que pudieras conseguir leyendo muchos libros o haciendo grandes estudios. Nunca consideres malgastado el tiempo que ,ases en la oración... Que falte tiempo para todo lo demás, pero nunca para la oración... Estoy convenida de que la principal causa del mal que hay en el mundo y de los fallos de tantas personas consagradas es la falta de unión con Dios a través de la oración".
Nadie ignora que la Iglesia Católica está pasando por un momento muy difícil: Los seminarios están casi vacíos, y muchos religiosos y sacerdotes han solicitado la dispensa de sus votos.
Ante tan extraños y alarmantes acontecimientos, muchos nos preguntamos, cuál será la causa de esta crisis religiosa, y qué clase de cosas habrán sido el motivo que nos ha llevado a esta angustiosa relajación.
Algunos le echan la culpa al Concilio, otros a las tensiones políticas, y los más se quedan perplejos sin saberse explicar cómo hemos llegado a ésto y cuál será el porvenir que nos espera.
No obstante, en medio de este mundo que parece haberse olvidado por completo de Dios, todavía hay un grupo de almas valientes y generosas, que luchando contra la impetuosa corriente se sigue manteniendo en el lugar que les corresponde, fieles a su vocación. Y se mantienen firmes, porque han comprendido su gran debilidad y se han asido fuertemente a Cristo, única fortaleza de las almas. El es quien les ha enseñado y les ha hecho comprender aquella gran verdad tan predicada por todos los Santos: "EL QUE ORA SE SALVA, Y EL QUE NO ORA SE CONDENA",
Estamos estudiando el hecho inaudito de la gran relajación de una gran parte del Clero, que ha llevado a la Iglesia a un estado muy diferente al que teníamos hace veinte años. ¿Por qué hace veinte años estaban tan llenos los seminarios y había tanta ilusión en el clero en aumentar el fervor religioso mediante toda clase de ejercicios públicos de devoción, como novenarios, triduos, ejercicios espirituales, y aquellas famosas misiones populares que tanto bien hicieron y que tanta falta nos hacen ahora? y ¿por qué ahora todo se perdió? ¿Tiene la culpa el Concilio? ¿La tienen los partidos políticos? No, La culpa de todo está en LA F ALTA DE O RACION.
Decía San Francisco de Sales que "la lectura espiritual es la raíz, la meditación es el tallo y la oración es la flor que produce todas las virtudes". Sabido es de todos que las editoriales y librerías religiosas que hace veinte años estaban pujantes y fuertes, editando gran cantidad de libros religiosos, ahora están arruinadas. Las que no han cerrado ha cambiado de negocio, y sólo unas pocas se mantienen de las reservas de los libros editados entonces. Muchos se preguntan: ¿Por qué ahora se venden diez veces menos los libros religiosos que se vendían hace veinte años? La respuesta es clara: Ahora se lee menos, se medita menos y se hace menos oración. Pues estas tres cosas están estrechamente relacionadas: La oración brota de la meditación, y la meditación surge de la lectura espiritual.
Pero la pregunta es la siguiente: ¿Por qué ahora no se lee ni se hace oración como se hacía antes? La respuesta es clara y rotunda: POR CULPA DE LA TELEVISION. No se puede ver televisión y ser alma de oración. Oración y televisión, son dos cosas completamente incompatibles.
El autor de este librito, San Alfonso María de Ligorio, en su libro Instrucción al Pueblo, se hacía la siguiente pregunta: ¿Es pecado mirar a las mujeres?, y respondía: "Por de pronto, es pecado venial fijar la vista en mujeres jóvenes, y hay peligro de que llegue a mortal si las miradas son insistentes". ¿Qué diría el Santo, si viviera hoy y supiera lo que vemos cuando encendemos la televisión? ¿Podrá un alma mantenerse en gracia de Dios viendo todos los programas de la televisión? La respuesta la da el apóstol San Juan cuando dice:. "No améis al mundo ni las cosas que hay en él Si alguno ama al mundo, LA CARIDAD DEL PADRE NO ESTA EN ÉL (Es decir, no puede estar en gracia de Dios). Porque todo lo que hay en el mundo, (Es decir, todo lo que vemos por la televisión), es concupiscencia de la carne, concupiscencia de los ojos y soberbia de la vida; y ésto no es de Dios, sino del mundo". (I,Jn,2,15-17).
No quiere esto decir que sea pecado grave ver cualquier cosa en televisión; se pueden ver las noticias y algunos programas inocentes sin peligro de ningún pecado; lo que no se puede hacer es verlo todo: primero, porque muchos programas son directamente malos, donde se ve que los protagonistas atacan directamente a la moral, tratando de excitar en el público las bajas pasiones de la carne.
Decía Jesucristo: "Todo el que mire a una mujer con mal deseo, ya adulteró en su corazón". Ahora yo te pregunto: ¿Acaso muchas de las artistas que salen en televisión, no hacen cuanto está de su parte para que los hombres las deseen? ¿Para qué sino, esa forma de enseñar sus carnes, esos movimientos provocativos, esas palabras de doble sentido, y todo ese largo de etcéteras que suelen usar?
Pero demos que tú no estés hecho de carne, sino de piedra, demos que tú puedas ver todo eso sin que tus instintos se revelen, ¿qué me dirás del tiempo que pierdes que tanta falta te está haciendo para leer y meditar? Si has leído este librito de San Ligorio, habrás comprendido la importancia de la oración. El Santo tenía mucho tiempo para orar porque se obligó con voto a no perder un minuto de tiempo; a ti no se te pide que te comprometas con una promesa formal; pero sí podrías hacer un firme propósito de no perderlo viendo las indecencias de la tele, porque además de hacerte perder el tiempo, te expones a perder la gracia, o cuando menos, te expones a que se llene tu cabeza de sugestivas imágenes que te imposibilitarán por completo para que puedas hacer oración.
La televisión es un arma perfectísima que tiene  Satanás en sus manos para destruir la Iglesia y llevar muchas almas al infierno. ¡Es tan cómodo sentarse en el confort de una habitación, despreocupado de todo, para contemplar la televisión! Y es tan astuto el demonio que será capaz de persuadirte de que ésto es un recreo necesario que te hace falta para calmar tus, nervios demasiado excitados por las preocupaciones de la vida.
Sin embargo, no hay duda de que sólo ella ha sido el motivo de que muchísimas personas hayan descuidado necesidades tan primordiales, como la lectura espiritual, ]a meditación y la oración, ejercicios absolutamente necesarios para vivir nuestra vocación cristiana ajustando nuestra vida a los deseos de Cristo.
Tal vez algunos me digan: "Yo no hago oración mental, pero sí rezo el Rosario, oigo o celebro la Misa y tengo otros rezos vocales". Yo le preguntaría: y ¿cómo los haces?, ¿tienes siempre tus pensamientos en lo que pronuncian tus labios?, porque Santa Teresa dice: "Si no pensamos con Quién hablamos, y qué es lo que hablamos, y quiénes somos nosotros que osamos hablar con El, no la llamo yo oración..." La oración vocal tiene este peligro, que mientras estás rezando puedes estar pensando en otra cosa, mientras que si hablas con Dios con palabras propiamente tuyas, es más difícil que te distraigas, y es mucho más eficaz la oración. De aquí aquella afirmación de San Ligorio: "Muchos rezan el Rosario, el Oficio de Nuestra Señora, y hacen otras oraciones externas de devoción, y sin embargo continúan en pecado, mientras que el que hace oración mental es imposible que peque, porque una de dos, o deja la oración o abandona el pecado; oración mental y pecado es imposible que estén juntos" (Monja Santa)
 Padre Pío

miércoles, 17 de noviembre de 2010

San francisco de Asis y la Eucaristia

Cuando meditaba en la razón de ser de la Eucaristía se abismaba con grandes ardores del alma en el amor de Cristo Jesús. Este amor de Cristo a las almas fue tan grande que hizo del Sacramento del Altar una de las condiciones necesarias para la salvación de las mismas. San Francisco se lo decía a todos y principalmente a sus hermanos, y no se cansaba de repetir las palabras con que el mismo Jesús, junto al lago de Genesaret, insistió sobre la necesidad de la comunión (cf. Jn 6). A sus hermanos y hermanas de las tres Ordenes prescribió rigurosamente que comulgasen varias veces en el año, no contentándose con el mínimo de comuniones que fueron disminuyendo siempre más en la época en que él vivió, hasta el punto de que la Iglesia se vio obligada a señalar como ley explícita la Comunión Pascual (Denz. 437). Con tan poco no se podía satisfacer el amor caballeresco de San Francisco, por lo cual prescribió tres comuniones por lo menos a los hermanos y hermanas de la Tercera Orden. Para los hermanos de la Primera Orden no señaló el número de comuniones, pero quiso que fuese grande (1 R 20).
Veía en la comunión el alimento por excelencia de toda santidad. Sin comunión no hay santidad posible. Con la comunión no hay ninguna que no pueda ser alcanzada. La preparación para recibir la comunión, la vida apta para recibirla muchas veces y, principalmente, una vida digna de la comunión recibida, son en realidad los medios más eficaces de la santidad y constituyen la cooperación debida a las gracias del sacramento. Tanto estimaba San Francisco la comunión, tanto creía en la necesidad de este sacramento para la salvación y la santidad, que su falta le parecía equivalente a una perniciosísima ceguera: «Pero todos aquellos que... no reciben el cuerpo y la sangre de nuestro Señor Jesucristo... están ciegos, porque no ven la verdadera luz, nuestro Señor Jesucristo» (2CtaF 63-66

martes, 16 de noviembre de 2010

EL SILENCIO DE LOS SANTOS

LOS DOCE, GRADOS DEL SILENCIO
Sor Amada de Jesús
La vida interior podría consistir en esta sola palabra

¡Silencio! El silencio prepara los santos; él los comienza, los continúa y, los acaba. Dios, que es eterno, no dice más que una sola palabra, que es el Verbo. Del mismo modo, sería deseable que todas nuestras palabras digan Jesús directa o indirectamente. Esta palabra: silencio ¡cuán hermosa es!
1° Hablar poco a las creaturas y mucho a Dios
Este es el primer paso, pero indispensable, en las vías solitarias del silencio. En esta escuela es donde se enseñan los elementos que disponen a la unión divina. Aquí el alma estudia v profundiza esta vírtud, en el espíritu del Evangelio, en el espíritu de la Regla que abrazó, respetando los lugares consagrados las personas, y sobre todo esta lengua en que tan a menudo descansa el Verbo o la Palabra del Padre, el Verbo hecho carne. Silencio al mundo, silencio a las noticias, silencio con las almas más justas: la voz de un Angel turbó a María...
2° Silencio en el trabajo, en los movimientos
Silencio en el porte, silencio de los ojos, de tos oídos, de la voz; silencio de todo el ser exterior, que prepara al alma a pasar a Dios. El alma merece tanto como puede, por estos primeros esfuerzos en escuchar la voz del Señor. ¡Qué bien recompensado es este primer paso!
Dios la llama al desierto, y por eso.; en este segundo estado, el alma aparta todo lo que podría distraerla; se aleja del ruido, y huye sola hacia Aquél que solo es. Allí ella saboreará las primicias de la unión divina y el celo de su Dios. Es el silencio del recogimiento, o el recogimiento en el silencio.
3° Silencio de la imaginación
Esta facultad es la primera en llamar a la puerta cerrada, del jardín del Esposo; con ella vienen las emociones ajenas, las vagas impresiones, las tristezas. Pero en este lugar retirado, el alma dará al Bien Amado pruebas de su amor. Presentará a esta potencia, que no puede ser destruida, las bellezas del cielo, los encantos de su Señor, las escenas del Calvario, las perfecciones de su Dios. Entonces, también ella permanecerá en el silencio, y será la sirvienta silenciosa del Amor divino.
4° Silencio de la memoria
Silencio al pasado... olvido. Hay que saturar esta facultad con el recuerdo de las misericordias de Dios... Es el agradecimiento en el silencio, es el silencio de la acción de gracias.
5° Silencio a las creaturas
¡Oh, miseria de nuestra condición presente! A menudo el alma, atenta a sí misma, se sorprende conversando interiormente con las creaturas, respondiendo en su nombre. ¡Oh, humillación que hizo gemir a los santos! En ese momento esta alma debe retirarse dulcemente a las más íntimas profundidades de este lugar escondido, donde descansa la Majestad inaccesible del Santo de los santos, y donde Jesús, su consolador v su Dios, se descubrirá a ella, le revelará sus secretos, v le hará probar la bienaventuranza futura. Entonces le dará un amargo disgusto para todo lo que no es El, y todo lo que es de la tierra. dejará poco a poco de distraerla.
6° Silencio del corazón
Si la lengua está muda, si los sentidos se encuentran en la calma, si la imaginación, la memoria y las creaturas se callan y hacen silencio, si no alrededor, si al menos en lo íntimo de esta alma de esposa, el corazón hará poco ruido. Silencio de los afectos, de las antipatías, silencio de los deseos en lo que tienen de dema siado ardiente, silencio del celo en lo que tiene de indiscreto; silencio del fervor en lo que tiene de exagerado: silencio hasta en los suspiros... Silencio del amor en lo que tiene de exaltado, no de esa exaltación de que Dios es autor, sino de aquella en que se mezcla la naturaleza. El silencio del amor, es el amor en el silencio...
Es el silencio ante Dios, suma belleza, bondad, perfección... Silencio que no tiene nada de molesto, de forzado; este silencio no daña a la ternura, al vigor de este amor, de modo semejante a como el reconocimiento de las faltas no daña tampoco al silencio de la humildad, ni el batir de las alas de los ángeles de que habla el profeta al silencio de su obediencia, ni el fiat al silencio de Getsemaní, ni el Sanctus eterno al silencio de los serafines...
Un corazón en el silencio es un corazón de virgen, es una melodía para el corazón de Dios. La lámpara se consume sin ruido ante el Sagrario, y el incienso sube en silencio hasta el trono del Salvador: así es el silencio del amor. En los grados precedentes, el silencio era todavía la queja de la tierra; en éste el alma, a causa de su pureza, empieza a aprender la primera nota de este cántico sagrado que es el cántico de los cielos.
7° Silencio de la naturaleza, del amor propio
Silencio a la vista de la propia corrupción, de la propia incapacidad. Silencio del alma que se complace en su bajeza. Silencio a las alabanzas, a la estima. Silencio ante los desprecios, las preferencias, las murmuraciones; es el silencio de la dulzura y de la humildad. Silencio de la naturaleza ante las alegrías o los placeres. La flor se abre en silencio y su perfume alaba en silencio al creador: el alma interior debe hacer lo mismo. Silencio de la naturaleza en la pena o en la contradicción. Silencio en los ayunos, en las vigilias, en las fatigas, en el frío y el calor. Silencio en la salud, en la enfermedad, en la privación de todas las cosas: es el silencio elocuente de la verdadera pobreza y de la penitencia; es el silencio tan amable de la muerte a todo lo creado y humano. Es el silencio del yo humano transformándose en el querer divino. Los estremecimientos de la naturaleza no podrían turbar este silencio, porque está por encima de la naturaleza.
8° Silencio del espíritu
Hacer callar los pensamientos inútiles, los pensamientos agradables y naturales; sólo éstos dañan al silencio del espíritu, y, no el pensamiento en sí mismo, que no puede dejar de existir. ¡Nuestro espíritu quiere la verdad, y nosotros le damos la mentira! ¡Ahora bien, la verdad esencial es Dios! ¡Dios basta a su propia inteligencia divina, y no basta a la pobre inteligencia humana!
Por lo que mira a una contemplación de Dios sostenida, inmediata, no es posible en la debilidad de la carne, a no ser que Dios conceda un puro don de su bondad; pero el silencio en los ejercicios propios del espíritu consiste; en relación a la fe, en contentarse con su luz oscura. Silencio a los razonamientos sutiles que debilitan la voluntad v disecan el amor. Silencio en la intención: pureza, simplicidad; silencio a las búsquedas personales; en la meditación, silencio a la curiosidad; en la oración, silencio a las propias operaciones, que no hacen más que obstaculizar la obra de Dios. Silencio al orgullo que se busca en todo, siempre y en todas partes; que quiere lo bello, el bien, lo sublime; es el silencio de la santa simplicidad; del desprendí-miento total de la rectitud.
Un espíritu que combate contra tales enemigos es semejante a esos ángeles que ven sin cesar la Faz de Dios. Esta es la inteligencia, siempre en el silencio, que Dios eleva hasta sí.
9° Silencio del juicio
Silencio cuanto a las personas, silencio cuanto a las cosas. No juzgar, no dejar ver la propia opinión. No tener opinión a veces, es decir, ceder con simplicidad, si nada se opone a ello por prudencia o por caridad. Es el silencio de la bienaventurada. y santa infancia, es el silencio de los perfectos, el silencio de los ángeles y de los arcángeles, cuando siguen las órdenes de Dios. ¡Es el silencio del Verbo encarnado!
10° Silencio de la voluntad
El silencio a los mandamientos, el silencio a las santas leyes de la regia, no es, por decirlo así, más que el silencio exterior de la propia. Voluntad. El Señor tiene algo que enseñarnos de mas profundo y de más difícil: el silencio del esclavo bajo los golpes de su amo. Pero ¡feliz esclavo, pues el Amo es Dios! Este silencio es el de la víctima sobre el altar, es el silencio del cordero que es despojado de su vellocino, es el silencio en las tinieblas, silencio que impide pedir la luz, al menos la que alegra. Es el silencio en las angustias del corazón, en los dolores del alma.; el silencio de un alma que se vio favorecida por su Dios, y que, sintiéndose rechazada por El; no pronuncia ni siquiera estas palabras: ¿Por qué? ¿Hasta cuándo? Es el silencio en el abandono, el silencio bajo la severidad de la mirarla de Dios, bajo el peso de su mano divina; el silencio sin otra queja que la del amor. Es el silencio de la crucifixión, es más que el silencio de los mártires, es el silencio de la agonía de Jesucristo. Si, este silencio es su divino silencio, y nada es comparable a su voz, nada resiste a su oración, nada es más digno de Dios que esta clase de alabanza en el dolor, que este fiat en el lagar; que este silencio en el trabajo de la muerte.
Mientras esta voluntad humilde y libre, verdadero holocausto de amor, se destroza v se destruye para la gloria del nombre de Dios, El la transforma en su voluntad divina. Entonces ¿qué falta para su perfección? ¿Qué se requiere todavía para la unión? ¿Qué falta para que Cristo sea acabado en esta alma? Dos cosas: la primera es el último suspiro del ser humano, la segunda es una dulce atención al Bien Amado cuyo beso divino es la inefable recompensa.
11° Silencio consigo mismo
No hablarse interiormente, no escucharse, no quejarse ni consolarse. En una palabra, callarse consigo mismo, olvidarse a si mismo, dejarse solo, completamente solo con Dios; huirse, separarse de sí mismo. Este es el silencio más difícil, y sin embargo es esencial para unirse a Dios tan perfectamente como pueda hacerlo una pobre creatura, que, con la gracia, llega a menudo hasta aquí, pero se detiene en este grado, por que no lo comprende y lo practica menos aún. Es el silencio de la nada. Es más heroico que el silencio de la muerte.
12° Silencio con Dios
Al comienzo Dios decía al alma: "Habla poco a las creaturas y mucho conmigo”. Aquí le dice. "No me hables más”. El silencio con Dios es adherirse a Dios, presentarse y exponerse ante Dios, ofrecerse a El, aniquilarse ante El, adorarlo, amarlo, escucharlo, oírlo, descansar en El. Es el silencio de la eternidad; es la unión del alma con Dios.

EL SILENCIO DE MARIA

El silencio de María
"María no es soberana sino servidora. No es meta, sino camino. No es semidiosa, sino la Pobre de Dios. No es todopoderosa, sino intercesora. Es, por encima de todo, la Madre que sigue dando a luz a Jesucristo en nosotros." La Theotokos es, pues, la Madre de Jesucristo y la Madre nuestra. Dios Padre encargó a su Hijo Jesucristo transformar al hombre y al mundo, liberándolo del pecado y conduciéndolo a la "divinización" mediante la gracia. Es el momento del gran retorno de los hijos a la Casa del Padre, al Reino de Dios. La Madre de Dios precede y guía a sus hijos en este lento y difícil caminar, por medio del amor, de la humildad, del silencio, de la fe profunda en Dios, de la conversión interior y del enriquecimiento espiritual; la reconciliación fraterna y la donación hacia los demás. "Sé el camino de los que parten y la serenidad de los que quedan. Acompáñanos siempre, mientras vamos peregrinando juntos hacia el Padre."
La Madre es la maestra que nos ayuda a encarnar a su Hijo Jesucristo vivo, sufriente, pobre, humilde, paciente, misericordioso, como el que perdona y calla, y defiende la verdad divina hasta con la muerte: "Madre del Silencio y de la Humildad, tú vives perdida y encontrada en el mar sin fondo del misterio del Señor."

lunes, 15 de noviembre de 2010

TU PUEDES SER SANTO

La Santidad en Pocas Palabras
Madre M. Angélica
DEJARSE CAMBIAR ES CONVERTIRSE. DEJARSE TRANSFORMAR ES SANTIDAD. ¿QUIÉN ESTÁ LLAMADO A LA SANTIDAD?
Todo hombre, toda mujer y todo niño de toda época, en todo estado de vida, condición, grado de talento y profesión.
TÚ ESTÁS LLAMADO A LA SANTIDAD.
"Sed santos en toda vuestra conducta como dice la Escritura:
Seréis santos, porque santo soy yo" (1 Pedro 1,15),
¿POR QUÉ?
¡Porque Dios te ama!
Tú eres precioso para Él.
Tú le perteneces a Él.
Él te amó antes de que existiera el tiempo.
Él es tu Padre.
Tú lo necesitas.
ÉL DESEA QUE TU SEAS COMO ÉL: SANTO.
"En efecto, hechura suya somos: creados en Cristo Jesús, en orden a las buenas obras que de antemano dispuso Dios que practicáramos"
(Efesios 2,10)
¿CUÁNDO?
¡Ahora! Hoyen este momento.
SU GRACIA TE BASTA.
"En el tiempo favorable te escuché y en el día de salvación te ayudé. ¡Mirad!, ahora es el tiempo favorable; ahora el día de salvación "
(2 Corintios 6,2).
¿DÓNDE PUEDO PRACTICAR LA SANTIDAD?
En el hogar
En el trabajo
En el descanso
En la escuela
en una multitudsoloen tu familiaen la prisiónen el ghetto.
TÚ PUEDES SER SANTO EN TODAS PARTES
"Por tanto, ya comáis, ya bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios"
(1 Corintios 10,31)
¿ES ESTO POSIBLE?
Sí, Jesús dará frutos en ti si cooperas con Su gracia. La gracia se recibe con el  arrepentimiento, la Confesión, la Comunión, la oración, los sacramentos, la Escritura, las buenas obrasamor, fe y esperanza.
"Pero Ilevamos este tesoro en vasos de barro para que aparezca que la extraordinaria grandeza del poder es de Dios y que no viene de nosotros" (2 Corintios 4,7).
¿ES VERDADERAMENTE PARA MI?
Sí, la santidad es para ti. No es para personas especialmente elegidas. La santidad es para la gente común y corriente que realizan con gozo la voluntad de Dios, en fe y en verdad. "El santuario de Dios es sagrado, y vosotros sois ese santuario" (1 Corintios 3,17).
¿QUE DEBO HACER?
Sé fiel a tu estado de vidacasado, soltero, religioso o estudiante.
Sé fiel a la Santa Madre Iglesiaa los preceptos, los sacramentos, los mandamientos, la doctrina, la enseñanza.
Lée la palabra de Dios y otras lecturas espirituales.
Observa las bienaventuranzascompendio de la santidad.
Ama e interésate. Permite que Jesus resplandezca a través de ti.
Ora.
"Todo cuanto hay de verdadero, de noble, de amable, de puro, todo esto tenedlo en cuenta" (Filipenses 4,8).
¿CUÁLES SON ALGUNAS DE LAS SUGERENCIAS PRÁCTICAS?
1. Mira a Cristo en el momento presente.
2. Cambia toda situación desagradable para bien de to alma.
3. Adáptate al temperamento de to prójimo.
4. Permanece unido a la voluntad de Dios.
5. Elige a Dios por encima de ti.
6. Imita a Jesús.
7. Visita a Jesus frecuentemente en el Santísimo Sacramento.
8. Practica la virtud.
9. Recibe los sacramentos con frecuencia.
10. Trata de estar consciente de Su presencia.
"Que cada uno de nosotros trate de agradar a su prójimo para el bien, buscando su edificación." (Romanos 15, 2).
¿DÓNDE ESTA MI FORTALEZA?
En la misericordia del Padre
En la Preciosa Sangre de Jesús
En el poder del Espíritu
En la intercesión de María, nuestra Madre
En la protección de los ángeles
En la Eucaristía
En Su cruz
"Que el mismo Señor nuestro Jesucristo y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y que nos ha dado gratuitamente una consolación eterna y una esperanza dichosa, consuele vuestros corazones y los afiance en toda obra y palabra buena" (2 Tesalonicenses 2,16).
¿VERÉ LOS RESULTADOS?
Sí, verás más armonía en el hogar
Más paciencia con to prójimo
Más fortaleza para vencer la debilidad
Más compasión con otros
Más misericordia
Más gozo
Paz en medio de la confusión
"El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, afabilidad, bondad, fidelidad, mansedumbre, templanza" (Gálatas 5,22-24).
¿DONDE ESTÁ LA FUENTE CONSTANTE DE LA SANTIDAD?
en
Su amorSu graciaSu Iglesia
Su palabraSu EspírituSu poder
Sus sacramentosSu presencia
Su cruzSu resurrección
"Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él" (Juan 6,55).
¿CUÁNTO TIEMPO TOMARÁ ESTO?
De momento a momentode oración a oraciónde día a día. "No que lo tenga ya conseguido o que sea ya perfecto, sino que continúo mi carrera por si consigo alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jesús. Yo, hermanos, no creo haberlo alcanzado todavia. Pero una cosa hago. olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante" (Filipenses 3,12-14).
METAS
Ser como prójimo
Amar a mi prójimo como Jesús lo ama
Ser fiel a Su Iglesia
Proclamar la Buena Nueva
Ser Santo
"Te he puesto como luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el fin de la tierra" (Hechos 13,47).

Impreso con la aprobación eclesiástica de
JOSEPH G. VATH, D.D.
Obispo de Birmingham, Alabama

Traducción de Connie Nodarse
Las citas biblicas

sábado, 13 de noviembre de 2010

SI QUIERES PUEDES SER SANTO

SER SANTO NO ES HABLAR DE PERSONAS BUENAS, EN ESTE CASO  NO , SINO DE PECADORES QUE  NO PERDEMOS LA ESPERANZA EN CRISTO DE CONVERTIRNOS; CONVERTIRNOS EN QUE ?  EN HOMBRES MUJERES QUE POCO A POCO DIOS VIENE DESPOJANDO Y TRANSFORMANDO CON SU CUERPO Y CON SU SANGRE LA PARTE TERRENAL,DESOBEDIENTE E IDOLATRA PARA SER VERDADEROS HOMBRES Y MUJERES EN CRISTO JESUS.
QUIEN PUEDE SER SANTO?.. TU Y YO PODEMOS SER SANTO.

CRISTO NOS LLAMA A LA SANTIDAD: " SE SANTO POR QUE YO TU DIOS SOY SANTO."

NO MIREMOS EL ASPIRAR A TAN GRAN DON...COMO ALGO QUE NOS PUEDE LLEVAR A VANAGLORIARNOS, SOMOS  HOMBRES DEBILES NO LO PODEMOS NEGAR Y SI PODEMOS CAER.. PERO ESPEREMOS QUE EN ESTE DON PERSEVERE LA HUMILDAD Y DIOS SE ENCARGA DE ELLOS SE LOS ASEGURO.

PORQUE EL QUE QUIERE SEGUIR A CRISTO ES AZOTADO,PERSEGUIDO ES DADO A MUERTE; PERO VALE LA PENA SI AL MORIR RESUCITA  EN NOSOTROS EL ESPIRITU SANTO CONSOLADOR Y BRILLE EN NOSOTROS EL AMOR... EL AMOR QUE LO SOPORTA TODO DICE SAN PABLO.

POR QUE QUERER SER SANTO.? . PORQUE LA SANTIDAD NOS UNE COMPLETAMENTE A DIOS HASTA SER UNO Y ES EL MAXIMO DON ESTAR CON DIOS SER AMIGO DE DIOS.

ESTOS  SON LOS CARISMAS  MAS ALTOS....

viernes, 12 de noviembre de 2010

Padre Pio

FRASES CÉLEBRES DEL PADRE PÍO DE PIETRELCINA

Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración...

La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón...

Solo quiero ser un fraile que reza...

El tiempo transcurrido en glorificar a Dios y en cuidar la salud del alma, no será nunca tiempo perdido.

No hay tiempo mejor empleado que el que se invierte en santificar el alma del prójimo.
Una sola cosa es necesaria: consolar tu espíritu y amar a Dios.

Dulce es el yugo de Jesús, liviano su peso, por lo tanto, no demos lugar al enemigo para insinuarse en nuestro corazón y robarnos la paz.

La clave de la perfección es el amor. Quien vive de amor, vive en Dios, pues Dios es amor, como dice el Apóstol.

No amar es como herir a Dios en la pupila de Su ojo. ¿Hay algo mas delicado que la pupila?

Haré más desde el Cielo, de lo que puedo hacer aquí en la Tierra.

Cuando se pasa ante una imagen de la Virgen hay que decir: Te saludo, María. Saluda a Jesús de mi parte.

El demonio es como un perro rabioso atado a la cadena; no puede herir a nadie más allá de lo que le permite la cadena. Mantente, pues, lejos. Si te acercas demasiado, te atrapará.

El sufrimiento de los males físicos y morales es la ofrenda más digna que puedes hacer a aquel que nos ha salvado sufriendo.

Los ángeles sólo nos tienen envidia por una cosa: ellos no pueden sufrir por Dios. Sólo el sufrimiento nos permite decir con toda seguridad: Dios mío, mirad cómo os amo.

Salvar las almas orando siempre.

Con el estudio de los libros se busca a Dios; con la meditación se le encuentra.

¡Piensa siempre que Dios lo ve todo!

Es terrible la justicia de Dios. Pero no olvidemos que también su misericordia es infinita.

El ser tentado es signo de que el alma es muy grata al Señor.

Cuando el alma sufre y teme ofender a Dios, no le ofende y está muy lejos de pecar.

jueves, 11 de noviembre de 2010

La Mistica y sus vias

Como corriente literaria, utiliza la creación de obras escritas como medio para expresar la religiosidad y lo que supone para sus autores la unión del alma con Dios, reservada a muy pocos elegidos.

[editar] Vías purgativa, iluminativa y unitiva

Para la unión del alma con Dios se establecía el seguimiento de tres vías, procedimientos, pasos o fases, según el Tratado espiritual de las tres vías, purgativa, iluminativa y unitiva de Bernardo Fontova (Valencia, 1390-1460), cartujo en Vall de Crist;[4] y que repetiría Juan de Palafox y Mendoza, obispo de Puebla, en Varón de deseos en que se declaran las tres vías de la vida espiritual, purgativa, iluminativa y unitiva (1642):[5]
  • Vía purgativa: el alma se purifica de sus vicios y sus pecados mediante la penitencia y la oración. Las atracciones por sí mismas no tienen por qué ser malas pero sí lo es el apego o gusto que provocan en la memoria, porque la impide orientarse plenamente hacia Dios. La privación corporal y la oración son los principales medios purgativos.
  • Vía iluminativa: una vez purificada, el alma se ilumina al someterse total, única y completamente a la voluntad de Dios. El alma se halla ya limpia y en un desamparo y angustia interior inmensos, arrojada a lo que es por sí sola sin el contacto de Dios. El demonio tienta entonces y el alma debe soportar todo tipo de tentaciones y seguir la luz de la fe confiando en ella y sin engañarse mediante una continua introspección en busca de Dios. Pero ha de ser humilde, ya que si Dios no quiere, es imposible la unión mística, pues la decisión corresponde a Él.
  • Vía unitiva: el alma se une a Dios, produciéndose el éxtasis que anula los sentidos. A este punto sólo pueden llegar los elegidos y es muy difícil describirlo con palabras porque el pobre instrumento de la lengua humana, ni siquiera en forma poética, puede describir una experiencia tan intensa: se trata de una experiencia inefable. El hecho de haber alcanzado la vía unitiva puede manifestarse con los llamados estigmas o llagas sagradas (las heridas que sufrió Cristo en la cruz), con fenómenos de levitación del santo y con episodios de bilocación (es decir, encontrarse en varios lugares al mismo tiempo). El santo, porque ya lo es al sufrir este tipo de unión, no puede describir sino sólo aproximadamente lo que le ha pasado.

San Martin Tour

Martín de Tours es uno de los santos que más templos tiene dedicados en todo el planeta. Solamente en la diócesis de Girona, ya hay 50 iglesias que le tienen como patrón (incluidas las parroquias). Pero este número, lógicamente no es nada comparado con las más de 3.500 parroquias que tiene dedicadas en Francia. La devoción a San Martín de Tours está extendida en todo el mundo: Francia y Alemania encabezan la lista, pero también en Catalunya y en España y en otros países en general, su vida ha hecho época.
Martín y la capa
San Martín de Tours nació en en Hungría en el año 316 aunque toda su educación la recibió en Pavia (Italia). Ya desde muy joven sintió un cariño especial al tema religioso, pero a los 15 años se vió obligado a entrar en el ejército, sirviendo a caballo en la guardia imperial romana. Es en este periodo cuando surge una de las historias más bellas y más conocidas de nuestro santo. Un dia de invierno muy frío, la tropa romana entró en la ciudad francesa de Amiens. Allí, Martín encuentra a un pobre desnudo que le implora caridad, y no teniendo monedas para darle, Martín sacó la espada, cortó la capa que llevaba por el medio y le dio la mitadl a aquél pobre hombre. Fue objeto de burlas por parte de sus compañeros, pero la acción caritativa fue dulcemente recompensada, ya que la tradición cuenta que aquél mismo día por la noche, vio en sueños a Jesucristo vestido con el mismo trozo de tela que había dado al mendigo.
El Joven Martín
Ramon Palol Curto, profesor de Moral Social del Instituto de Ciencias Religiosas de Girona, nos ha realizado una adaptación libre, pero fiel al espíritu, de un acontecimiento relatado por Sulpicio Severo en la "Vita Martini" (Vida de San Martín). Le agradecemos muy encarecidamente su colaboración. El texto no merece pérdida, amigos/as:
El joven soldado del César Juliano, Martín, del que todo el mundo recuerda el suceso de la capa partida, se encontraba con las legiones que el César había concentrado en la ciudad de Worms preparando la ofensiva contra los bárbaros que habían penetrado en las Galias. Corría el año 356.
Para levantar, de manera convincente, la moral de los soldados, el César decidió dar un donativo a sus tropas (los incentivos económicos aumentaban el ardor de los soldados en la batalla). En medio de las legiones alineadas en perfecto orden, cada soldado recibía el dinero que con generosidad daba Juliano. Fue entonces cuando Martín renunció a llevar armas. Aproximándose a Juliano le dijo: "Hasta ahora, César, he luchado por ti; permite que ahora luche por Dios. El que tenga intención de continuar siendo soldado que acepte tu donativo; yo soy soldado de Cristo, no me es lícito seguir en el ejército".
Juliano pensó que aquel momento, en medio de una operación militar, no era el más oportuno para acceder a tan singular petición (singular para un emperador romano, claro está). No podía permitir entre sus tropas ni la deserción ni la desensión. Pero, hábil como era, pretendió desautorizar a Martín entre sus compañeros porque su ejemplo bien podía extenderse si trataba el asunto según la estricta disciplina militar (es decir, ejecutándolo). Así pues, el César, le contestó: "Tú sabes que el combate está pronto, los bárbaros nos atacarán mañana y hemos de responder con contundencia, la seguridad del Imperio peligra. Tu actitud, querido Martín, parece que está más motivada por el miedo que por tus convicciones religiosas. Dices ser cristiano, es decir, un cobarde. Tienes miedo de enfrentarte al enemigo".
Martín escuchaba con paciencia, sabía que Juliano era un buen comandante, erudito en los negocios de la guerra y de la filosofía. Su ataque contra el cristianismo era hábil. Si no respondía con habilidad, sus compañeros de armas se reirían de él, y, lo que era peor, de Cristo. Pero no tuvo que pensar mucho rato (el Espíritu Santo ayuda en esos casos), la respuesta le salió rauda del corazón:
"Muy bien! Dices que soy un cobarde. Pues mañana, al amanecer, cuando sitúes tus legiones en orden de combate, déjame en primera línea, sin armas, sin escudo y sin casco y me internaré tranquilo en las filas enemigas. Así te probaré mi valor y mi fidelidad y te demostraré que el miedo que tengo no es a morir sino a derramar la sangre de otros hombres".
Así se acordó. Pero el gesto no fue necesario. Los bárbaros, por la mañana, pidieron la paz. Las crónicas anotaron que los bárbaros no se atrevieron a enfrentarse a la pericia militar de Juliano (después llamado el Apóstata por otras crónicas). Pero algunos legionarios afirmaron que lo que realmente les espantó fue el haber sabido, gracias a sus espías, que los romanos estaban tan seguros de la victoria que muchos soldados acudirían al combate sin armas.
Así fue como Martín, más tarde conocido como San Martín de Tours, obtuvo la licencia, vencedor por dos veces, pues él no combatió ni se había derramado sangre humana.
Ramon Palol Curto

 
Su vida pastoral
Ya libre del ejército, nuestro santo se bautizó y se dirigió a Poitiers para unirse a los discípulos de San Hilario. Allí empezó su vida dedicada a Cristo, a través de las enseñanzas de este ilustre santo. Después de conocer las principales virtudes cristianas y de pasar unos dias en su ciudad natal, se dirigió a Milán. Al cabo de unos años se retiró a una pequeña isla cerca de Génova, llevando una vida eremítica de silencio y austeridad. Pero San Hilario le pidió que regresara a Poitiers y allí fundó un monasterio, concretamente en la localidad de Ligugé. En el año 370 es consagrado obispo de Tours. Uno de sus primeros actos fue fundar otro monasterio, el de Marmoutiers. Durante su estancia en Tours luchó contra el paganismo, la adoración a falsos ídolos y contribuyó especialmente en la divulgación de la fe cristiana, aunque esto no siempre le fue fácil. Tuvo a todas las personas amantes del lujo, encontró a personas pobres de fe e incluso a sacerdotes que no veían con buenos ojos aquella vida de austeridad del santo.
Mas tradiciones y leyendas
San Martín de Tours es un personaje al cuál se le han relacionado toda una multitud de tradiciones y leyendas.
-En diferentes estampas, sale a veces la figura de un ganso. Y es que ... Martín, lleno de humildad, no aceptó en un primer término ser obispo de Tours. Rehuyendo del nombramiento se ocultó en un escondrijo, pero no le sirvió de nada, ya que fue delatado por el ruido de un ganso. Se ve que el pobre animalito no paraba de dar graznidos! Allí lo encontraron unos eclesiásticos y le convencieron.
-Se dice también que en Tours quiso cortar una encina a la que veneraban los paganos. Ellos le dijeron que lo podía hacer siempre y cuando el árbol cayera encima de él. Ni corto ni perezoso, Martín cortó la encina y, cuando iba a caer sobre su cuerpo, levantó la mano, hizo la señal de la cruz y el árbol cayó rápidamente al lado opuesto.
-Y también se explica que un día, mientras oraba en su celda, se le apareció un rey con una prendas de púrpura, una diadema de oro y piedras preciosas sobre su cabeza, y unos zapatos de oro. El rostro era muy puro y atrayente. Aquella figura le preguntó a San Martín: "Martín, ¿me reconoces?. Después de unos segundos de silencio, aquella extraña persona le dijo: "Soy Cristo y quería presentarme ante ti". Pero... Martín ni caso. "¿Cómo puedes dudar?", le preguntó aquella figura. Entonces nuestro santo le respondió: "Cristo no ha de volver envuelto en púrpura y en oro. Solamente te haré caso si me muestras tus llagas". Rápidamente, aquél "fantasma" desapareció y la celda se llenó de humo y azufre, elementos que delataron a aquel curioso visitante.
Su último respiro
Martín de Tours falleció en uno de los sitios más bellos de Francia, en Candes. Sus discípulos, que querían estar con él hasta el último momento, le pedían que continuara viviendo, ya que si no lo hacía, su rebaño quedaría expuesto a grandes peligros. Él contestó: "Señor, si aún soy necesario, no rehusó continuar viviendo. Que tu voluntad se realice plenamente". Y antes de dar el último respiro, se dirigió a sus discípulos con estas palabras: "Dejadme, hermanos, mirar al cielo más que a la tierra para dirigir desde ahora mi alma por el camino que debe conducirla hacia el Señor". Era el año 397.
Onomástica y patronazgo
Su onomástica es el 11 de noviembre. Es el patrón por excelencia de los soldados y junto a San Francisco de Asís de los tejedores y fabricantes textiles. Le pueden pedir amparo los mendigos. Es el patrón de Francia y Hungría y de diferentes ciudades, entre ellas: Orense (España), Amiens, Avignon, París (Francia), Utrech (Holanda) y Buenos Aires (Argentina). En Girona, es el patrón del Seminario diocesano.
San Martín de Tours, tú que cambiaste la milicia de las armas por la vida monacal y dedicaste tu vida a propagar en toda Francia un mensaje de fe, esperanza y caridad, alcánzanos del Señor, saber imitar el ejercicio de estas virtudes en nuestra vida cotidiana, dando siempre un verdadero testimonio de ellas. Y haz que el amor hacia los hermanos más pobres nos haga también compartir con ellos, como tú lo hiciste, lo que somos y tenemos con sencillez y humildad de corazón. Amén.

miércoles, 10 de noviembre de 2010

Santisimo Sacramento

Oración de Adoración al Santísimo Sacramento

Señor mío Jesucristo,
que por el amor que tienes a los hombres
estas de noche y de día en este Sacramento lleno de piedad y de amor, esperando , llamando y recibiendo a cuantos vienen a visitarte,
yo creo que estas presente en el Santísimo Sacramento del Altar,

Te adoro desde el abismo de mi nada
y Te doy gracias por todos los regalos que me has dado,
especialmente por haberme dado en este Sacramento
Tu Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad,
por haberme dado como abogada a Tu Santísima Madre,
la Virgen Maria,
por haberme llamado a visitarte es este momento.

Adoro a Tu Amantísimo Corazón
y deseo adorarlo por tres motivos.
primero, en agradecimiento de esta tan preciosa dádiva,
segundo, para desagraviarte de todas las injurias que recibes de Tus enemigos en este Sacramento y
tercero porque deseo en esta visita
adorarte en todos los lugares de la tierra,
aún en la red, donde estás ahora ante mi oculto y mas abandonado.

Jesús mío, Te amo con todo mi corazón,
perdona todas las veces que Te he ofendido en el pasado
a Tu infinita bondad.

Propongo ayudada de Tu gracia,
enmendarme en el futuro,
y ahora miserable como soy,
me consagro toda a Vos,
te doy y entrego toda mi voluntad,
mis afectos, mis deseos y todo cuanto me pertenece.

De hoy en adelante, haz Señor de mi y de mis cosas
todos lo que Te agrada.

Lo que yo quiero y Te pido es tu amor,
la perfecta obediencia a Tu Santísima voluntad
y la perseverancia final.

Te pido por las almas del Purgatorio,
especialmente las mas devotas del Santísimo Sacramento y de Tu Madre.

En fin mi amado,
uno todos mis afectos y deseos con los de Tu Amorosimo Corazón
 y así unidos los ofrezco a Tu Eterno Padre
y te pido en Tu Nombre que por Tu amor los acepte
y mire benigmamente.

Bendice Amado mio a todos los que lean este acto de Adoración.

Amén

San Juan de la Cruz.

Su mensaje


  • que sepamos descubrir el tesoro de la cruz.
  • que la oración y el silencio nos ayuden a descubrir a Dios.
  • que seamos dóciles a las inspiraciones de lo alto.
  • que sepamos perdonar a cuantos nos ofenden.

martes, 9 de noviembre de 2010

SANTA TERESA DE AVILA

TRES ENSEÑANZAS DE SANTA TERESA DE JESÚS SOBRE LA ORACIÓN

de Silvio José Báez, el Martes, 09 de noviembre de 2010 a las 9:12


a) “Orar es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”
La oración para Santa Teresa de Jesús es ante todo una experiencia del amor del Señor, una experiencia de gratuidad en la que el hombre se reconoce amado y buscado por Dios, envuelto en un amor y en una cercanía incomprensibles. La oración más que trabajo intelectual es experiencia de un amor. Santa Teresa está convencida de que en la oración "la cosa no está en pensar mucho sino en amar mucho”. El amor hace que la oración sea cada vez más sencilla: orar es "estar con Él", es "mirarle que nos mira". Orar es encuentro, mirada, escucha, diálogo amistoso con el Señor que nos llama, nos espera y nos ama.

b) La oración es una atalaya adonde se ven verdades”
Una atalaya es un lugar alto para ver con más amplitud. Orar es como subirse a una atalaya. Es ver desde Dios. Es ver mejor y tomar distancia de la realidad. Para Teresa de Jesús orar es ante todo hacer experiencia de "la verdad". De la verdad que es Dios y de nuestra propia verdad. La oración es una especie de laboratorio en la que Teresa procesa la realidad que le rodea para descubrir la verdad. “En la oración entendía más mis faltas” confiesa ella. Esta intuición maravillosa nos recuerda que en la oración, a la luz del Señor, se discierne la propia vida con sus límites y esperanzas; al mismo tiempo se acoge la presencia y las exigencias de Dios en la vida cotidiana y en los acontecimientos de la historia.

c) “Para esto es la oración, hijas mías: para que nazcan siempre obras, obras”
La oración más auténtica es aquella que, en lenguaje teresiano, “deja mejores dejos”, es decir, la que produce mejores frutos en la vida. Santa Teresa enseña que no hay mejor crisol en el cual probar la autenticidad de la oración que la propia vida. El Dios que encuentro en la oración es el mismo Dios que me impulsa y fortalece para amar a los demás en la vida. La gratuidad del amor divino en la oración, la Palabra de Dios escuchada en la oración, son consuelo, luz y fuerza para cambiar la vida. La auténtica oración cristiana es la que produce obras de amor, la que transforma la vida, la que impulsa y dinamiza el trabajo evangelizador.

SILVIO JOSÉ BÁEZ, o.c.d.

lunes, 8 de noviembre de 2010

Misioneros Redentoristas

Historia Misioneros Redentoristas

La Congregación del Santísimo Redentor, fundada por San Alfonso, es un Instituto religioso misionero integrado por miembros de diversos ritos y está presente en 77 países. Su fin es "seguir el ejemplo de Jesucristo salvador, en la predicación de la divina Palabra a los pobres, como El dijo de sí mismo: "Me envió a anunciar la Buena nueva a los pobres".
La Congregación sigue el ejemplo de Cristo por la profesión de la vida apostólica, la cual comprende a la vez la vida especialmente consagrada a Dios y la actividad misionera de los Redentoristas.
Para responder a su misión en el seno de la Iglesia, la congregación redentorista se organiza como un cuerpo misionero, cuyos miembros viven en comunidad.
Movidos por el espíritu apostólico e imbuido del celo del Fundador, fieles a la tradición marcada por sus antepasados y atentos a los signos de los tiempos, todos los Redentoristas, como cooperadores, socios y servidores de Jesucristo en la gran obra de la Redención:
  • Son enviados a predicar el Evangelio de Salvación a los pobres
  • Forman una comunidad apostólica
  • Consagrada de modo especial al Señor
  • Que recibe una formación apropiada
  • Y cuenta con una forma adecuada de gobierno

Perfil del Misionero Redentorista

Los Redentoristas son apóstoles de fe robusta, de esperanza alegre, de ardiente caridad y celo encendido. No presumen de sí y practican la oración constante. Como hombres apostólicos e hijos genuinos de San Alfonso, siguen gozosamente a Cristo Salvador, participan de su misterio y lo anuncian con la sencillez evangélica de su vida y de su palabra. Con plena disponibilidad para todo lo arduo, como fruto de la abnegación de sí mismos, viven preocupados por llevar a los hombres la "Redención copiosa" de Cristo.


SAN ALFONSO MARIA DE LIGORIO
Fundador

Obispo de Santa Águeda. Doctor de la Iglesia. Fundador de la Congregación del Santísimo Redentor. Nació en el seno de una familia muy cristiana compuesta por don José de Ligorio, capitán de barco militar, y Ana Cavalieri, noble dama de Nápoles, sur de Italia. Alfonso fue el primero de ocho hermanos y vio la luz de este mundo 27 de septiembre de 1696. El Padre Francisco de Jerónimo, misionero Jesuita, cuando la madre de Alfonso se lo presentó para que lo bendijera dijo en tono profético: "Este niño llegará a una edad muy avanzada, pues no morirá antes de los noventa años, y obrará grandes cosas en la Iglesia de Jesucristo".
Empezó a estudiar jurisprudencia y a los dieciséis años recién cumplidos, por privilegio especial, pudo presentar en la Universidad de Nápoles el examen de doctorado en derecho civil y canónico.
Una tradición afirma que ejerció su profesión durante diez años sin perder un solo pleito. Por su talento, virtud y afabilidad lo prestigiaban como el primer jurisconsulto napolitano. En la defensa de un famoso pleito, por la calidad de las personas y del dinero que se ventilaba, Alfonso se sintió frustrado porque la corte, injustamente falló en su contra. Alfonso se alejó murmurando: "Oh mundo, mundo, ya te conozco".
Alfonso ya no quiso volver a los tribunales. Con gesto de sincera piedad y gallardía se encaminó al templo de la Virgen de la Merced y allí colocó a los pies de la estatua su espada de caballero en señal de vasallaje. Se dedicó al cuidado de los enfermos en el Hospital de los incurables. Un día en medio de su trabajo en el Hospital, escuchó una voz que le decía: "Alfonso, deja el mundo y entrégate a mí", y esta misma voz le insiste por dos veces. Ya no hay lugar a duda: Dios lo quería para sí como sacerdote y misionero.
No fue fácil para Alfonso cambiar su toga de abogado por la sotana clerical. El principal obstáculo era su padre, que seguía fraguando proyectos de humana grandeza sobre su hijo. Cuando lo vio vestido de sotana, su padre le negó el habla por más de un año. Pero el 21 de diciembre de 1726 fue el día más glorioso de su vida: el día de su Ordenación Sacerdotal. La madre estaba rebosante de alegría, su padre apenas resignado.
El 9 de noviembre de 1732, en una pequeña población llamada Scala, con cuatro compañeros más, hace la promesa de dedicarse con toda su alma al cuidado de las gentes más olvidadas en lo material y espiritual, y así nace la Congregación del Santísimo Redentor. Su tarea: llevar el Evangelio por medio de las misiones y el catecismo a aquellas almas esparcidas por los campos.
San Alfonso fue un escritor muy fecundo. Escribió más de ciento once libros. Entre sus principales obras se cuentan: Teología moral, El gran medio de la Oración, La práctica del amor a Jesucristo, Meditaciones sobre la Pasión, El trato familiar con Dios, Reflexiones devotas. Las Glorias de María, Las visitas al Santísimo Sacramento.
Alfonso murió el primero de Agosto de 1787. Tenía 90 años, 10 meses y 15 días. En 1838 fue canonizado; en 1871 nombrado Doctor de la Iglesia, y en 1950 patrono de confesores y moralistas.