lunes, 30 de mayo de 2011

FRANCISCO UN LAICO QUE ES TEOLOGIA

Francisco:

un laico que hace teología


Jerónimo Bórmida


Francisco fue uno de los teólogos más notables en la historia del cristianismo... Más aún, si teólogo es aquel que experimenta fuertemente a Dios en su vida y que además tiene la capacidad de expresar esa vivencia en fórmulas gestuales, habladas o escritas, entonces el pobrecito de Asís fue uno de los teólogos eminentes no sólo en el ámbito eclesial, sino en la historia de la humanidad. Francisco fue un teólogo “laico”: no fue ni un profesional de la religión ni un dirigente ordenado de la iglesia institucional.
Se ha estudiado suficientemente acerca del grado de instrucción civil y religioso que poseyó Francisco[1], pero no es éste el punto. Un gran experto en la “ciencia de Dios” puede ser analfabeto y lo demuestran muchos de los grandes místicos del cristianismo. Lamentablemente los axiomas prejuiciales, clásicos en la iglesia, reservan la teología a los clérigos y a los universitarios. Un ejemplo: el Dizionario Francescano[2], al tratar el tema de la iglesia, afirma que Francisco era lo suficientemente ignorante e idiota como para no ser capaz de elaborar una eclesiología. Parece que solamente los doctos y titulados pueden pensar a Dios y hablar de Dios.

Teología popular y teología científica

Todo ser humano, en cuanto humano, por el simple hecho de ser tal, tiene alguna experiencia de Dios y por lo tanto es “teólogo”, porque ha realizado algún tipo de reflexión, a nivel más o menos consciente, sobre su propia experiencia. Como todo individuo es impensable sin comunidad, este conocimiento humano acerca de Dios y de lo que Dios quiere para el hombre, lo encontramos codificado en sistemas de creencias, (conjunto de experiencias, tomas de conciencia, formulaciones) que se ubican en el campo de las cosmovisiones, llámense éstas religiones, culturas, ideologías o espiritualidades. Estos sistemas pueden ser llamados, sin reservas, verdaderas teologías populares.
Todo humano confiesa, con sus palabras y sus gestos, con su teoría y su praxis, una serie de creencias acerca de Dios y de la voluntad de Dios. Incluso aquél que afirma que Dios no existe, o que si existe no puede ser conocido, o que arguye que si existiera no pudiera permitir el mal en el mundo... ese tal elabora una teología. A nivel de creencias populares encontramos un tratado de Dios, marcadamente "económico": doctrinas sobre la gracia, la salvación y la perdición, la pertenencia a la Iglesia, la celebración de los sacramentos, el proyecto humano y la escatología, etc., etc.
Si la teología "popular" es una sistematización simbólica de la fe, hay que tener en cuenta que no hay una teología popular: existen tantas "escuelas" teológicas populares como diferentes son los caldos de cultivo donde éstas nacen y crecen. Francisco de Asís nos ofrece, en el contexto medieval, una síntesis genial de una teología popular madurada durante varios siglos al margen de los monasterios y de las universidades.

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